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Estructuración de inversión//7 min

Por qué los sobrecostos de un proyecto CAPEX se deciden antes de la primera obra

Cuando un proyecto se desvía, el diagnóstico suele apuntar a la ejecución. La evidencia apunta antes: a decisiones tomadas con información insuficiente.

Cuando un proyecto de inversión termina 30% por encima del presupuesto, la conversación de directorio casi siempre mira hacia la obra: el contratista, los plazos, las partidas mal ejecutadas. Es la parte visible del problema y la más fácil de auditar. También es, en la mayoría de los casos, la menos determinante.

La capacidad de influir sobre el costo final de un activo es máxima al inicio del ciclo y decrece de forma acelerada. En preinversión, donde se ha gastado una fracción mínima del CAPEX total, ya quedó comprometida la mayor parte del costo: la ubicación, la tecnología de proceso, la capacidad instalada, la estrategia contractual y el estándar técnico. Cuando la obra comienza, esas decisiones ya no se discuten, se pagan.

Invertir en infraestructura sin estructura es asumir riesgos innecesarios.

Las tres decisiones que fijan el costo final

No todas las decisiones tempranas pesan igual. En proyectos industriales y de infraestructura, tres concentran la mayor parte del riesgo de sobrecosto.

1. La definición de alcance

Un alcance mal definido no se manifiesta como error, sino como crecimiento. Cada revisión agrega una partida razonable, y la suma de partidas razonables produce un proyecto distinto al aprobado. El problema no es el cambio, es que el cambio ocurre sin que nadie recalcule la rentabilidad del conjunto.

2. La viabilidad normativa

En Chile, el marco normativo y los permisos sectoriales pueden alterar la geometría, el plazo y el costo de un proyecto de forma estructural. Un uso de suelo mal interpretado, una servidumbre no resuelta o un requerimiento ambiental detectado tarde no se corrigen con más ingeniería: se corrigen con rediseño, y el rediseño se paga dos veces.

3. La estrategia contractual

La forma de contratación distribuye riesgo. Un EPC transfiere incertidumbre al contratista a cambio de una prima; un contrato por administración la retiene en el mandante. Ninguna es correcta en abstracto: es correcta la que corresponde al nivel de definición que el proyecto realmente tiene. Contratar a suma alzada sobre ingeniería inmadura es comprar certeza aparente a precio de conflicto futuro.

Por qué el problema se detecta tarde

La estructura habitual de un proyecto separa a quien evalúa de quien ejecuta. El evaluador entrega un caso de negocio y se retira; el ejecutor recibe un presupuesto que no construyó y del que no puede discutir los supuestos. Entre ambos queda un espacio sin responsable, y es ahí donde el sobrecosto se incuba.

  • La estimación inicial se elabora con una clase de precisión que nadie declara explícitamente.
  • Las contingencias se fijan por costumbre, no por análisis de riesgo del proyecto concreto.
  • Los supuestos críticos —plazos de permisos, disponibilidad de terreno, condiciones de suelo— no quedan registrados como tales.
  • Cuando la realidad contradice un supuesto, no existe un mecanismo formal que obligue a revisar la decisión de inversión.

Qué hacer antes de aprobar inversión

La alternativa no es más ingeniería, sino ingeniería ordenada por decisión. Antes de comprometer capital relevante, el directorio debería poder responder con evidencia:

  1. 01¿Cuál es la clase de estimación del presupuesto y qué rango de error implica?
  2. 02¿Qué supuestos críticos sostienen el caso de negocio y cuáles están verificados?
  3. 03¿Qué permisos condicionan el plazo y en qué estado real se encuentran?
  4. 04¿La estrategia contractual corresponde al nivel de definición alcanzado?
  5. 05¿Qué desviación haría que este proyecto deje de ser rentable?

La última pregunta es la más incómoda y la más útil. Un proyecto que no sabe cuál es su umbral de fracaso no tiene un caso de negocio: tiene una expectativa.

Estructurar, no sólo diseñar

Reducir sobrecostos no es un ejercicio de control durante la obra. Es una decisión de gobernanza tomada antes, que consiste en no aprobar inversión hasta que la información alcance el estándar que la magnitud del compromiso exige. Esa es la diferencia entre diseñar un proyecto y estructurar una decisión de inversión.

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Atención ejecutiva nacional · Sede Zona Sur, Chile